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Ciencia y Tecnología
Argentina | Buenos Aires | 11-08-2019

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TRAS UNA INVESTIGACIÓN DE 6 AÑOS CON ECO INTERNACIONAL
En el Conicet descubren un freno a dos hongos mortales para los cultivos   
Aislaron en el cordón hortícola platense bacterias protectoras contra agentes patógenos muy agresivos. Avance para la agroecología
El Día de La Plata ( Argentina )
Científicos del Conicet descubrieron cómo actúan las bacterias protectoras de cultivos agrícolas que viven dentro de las plantas y que fueron aisladas en el cinturón hortícola de la Región.

“En efecto, viven dentro de las plantas, y las ayudan a defenderse de dos hongos muy agresivos”, apuntaron. Se trata de un gran avance en el marco del creciente acercamiento de los quinteros platenses a la agroecología.

Precisamente “en línea con la búsqueda de alternativas para sustituir, o al menos limitar, el uso de plaguicidas químicos -puntualizaron en el Conicet-, un grupo de científicos acaba de descubrir el modus operandi de cepas de bacterias que promueven respuestas beneficiosas, en ciertas plantas, contra la infección de dos especies de hongos que pueden matarlas en pocos días”.

“Nuestros estudios son a nivel molecular y bioquímico, para conocer los mecanismos que hacen que el vegetal alcance un mejor estado general para hacerle frente al ataque de este tipo de agentes patógenos, causantes de enfermedades devastadoras”, explicó María Marina, investigadora del Instituto Tecnológico de Chascomús (Conicet-UNSAM) y autora de un trabajo que acaba de publicarse en la prestigiosa revista Plant Molecular Biology.

La investigación se inició hace 6 años. “Un equipo de científicos se concentró en buscar alternativas para combatir a dos hongos que hacen estragos en el cordón frutihortícola de La Plata. Se trata de especies que producen una sustancia llamada ácido oxálico como mecanismo de acción para enfermar a la planta (Botrytis cinerea y Sclerotinia sclerotiorum). Nuestro objetivo inicial fue encontrar bacterias endofitas, es decir, que viven dentro del tejido vegetal, que tuvieran la capacidad de degradar dicho compuesto. Y hallamos dos cepas que habitan en la rizosfera, la porción de suelo que está en contacto inmediato con la raíz. Las aislamos de cultivos de tomates y las llevamos al laboratorio para comenzar con los experimentos que nos mostrarían si, efectivamente, eran beneficiosas o no”, agregó Marina.

“Estos patógenos son muy agresivos. Si bien la presencia de la bacteria no impide la infección, se comprobó que reduce las lesiones en los tejidos y aporta mejores condiciones para continuar su desarrollo”, remarcó.