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INTA
Argentina | 15-06-2019

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Sanidad. A tenerla en cuenta a la hora de intensificar   
Según un especialista del INTA Balcarce, antes de corregir ineficiencias en la cría debe conocerse el impacto de las patologías
La Nación - Sup. Campo ( Argentina )
La intensificación en los sistemas ganaderos impacta en una mayor producción
La intensificación en la producción ganadera presenta diferentes desafíos, desde la corrección de ineficiencias en el manejo de los rodeos hasta el impacto en el aspecto sanitario. Así lo refleja un informe del INTA que pone el énfasis en considerar las consecuencias de llevar adelante un planteo de intensificación en los sistemas ganaderos. La cuestión es crucial cuando se plantea el objetivo de aumentar la producción de carne y leche en el país y se proponen estrategias de intensificación.

Según Germán Cantón, del INTA Balcarce, los sistemas de producción en distintas zonas de la región pampeana, en general, “demuestran una ineficiencia marcada”. Cita, como ejemplo, los porcentajes de destete logrados históricamente en los sistemas de cría bovina. “De cada 100 vacas que todos los años ingresan a los servicios, obtenemos al final del ciclo, 65 terneros, lo que implica que hay 35 vacas que están improductivas”, explica.

Con un buen manejo sanitario y reproductivo del rodeo bovino es posible incrementar la eficiencia productiva en todas las zonas del país. Según el especialista, “cualquier mejora que se realice sobre los parámetros, tendrá implicancias directas sobre el ejercicio económico de nuestros sistemas productivos y, por consiguiente, indicarán una mayor intensificación”.

Después “es posible empezar a plantear cambios para aumentar la producción de alimentos de origen animal por hectárea utilizada y la demanda de proteína de calidad para una población mundial en crecimiento”, añade el informe.

“Desde el punto de vista sanitario, cualquier intensificación que se plantee tendrá un impacto directo en la incidencia de diferentes patologías”, dice Cantón, aunque “no debiera ir en detrimento de los parámetros reproductivos”. En ese sentido, expresa que “la carga animal empleada deberá ajustarse a la oferta forrajera disponible, para no afectar la condición corporal de los animales al momento del inicio del servicio”.

De acuerdo con el especialista, “si se empiezan a realizar recrías de terneras para lograr llegar tempranamente a edad de servicio, hay que tener en cuenta que algunos problemas sanitarios podrían acentuarse”, por ejemplo, en los últimos años con “una mayor incidencia de la Neosporosis, como causa de abortos en sistemas de producción de carne”, enfermedad común en el sistema productivo lechero, por ser más intensivo.

La frecuencia de encierres, con alimentos a los que los rumiantes deben acostumbrarse, trajo aparejada una mayor presentación de cuadros de intoxicación o problemas metabólico-nutricionales. Entre otros problemas registrados en la región del INTA Balcarce, están los cuadros de Diplodiosis e intoxicaciones con nitratos y cianhídrico asociados al consumo de maíces y sorgos.

Aunque la incidencia de acidosis ruminales es conocida por los productores experimentados en estos sistemas de engorde, la inclusión de otros más simplificados (como autoconsumos) hizo que cuadros de acidosis subclínica predispongan a otras presentaciones, como la Polioencefalomalacia nutricional, con mayor frecuencia. “También se han diagnosticado frecuentemente cuadros de hipovitaminosis A, cuando se emplean sistemas de engorde a corral prolongados, con el consiguiente aporte inadecuado de esta vitamina”, considera.

Indica, además: “La inclusión de diferentes suplementos en estos sistemas, también tiene sus implicancias sanitarias/productivas; es así, que la intoxicación que mayormente se diagnostica en nuestro Servicio de Diagnóstico, es la provocada por el exceso de ionóforos en la dieta”.

Estos son solo algunos aspectos que podrían verse con mayor frecuencia ante una intensificación, a los que se agrega un aumento de la resistencia a antimicrobianos por uso inadecuado de antibióticos, sin control por los entes reguladores.

Si bien la intensificación es un camino sencillo para mejorar la producción de alimentos de calidad en la Argentina, el cambio de manejo debe atender a estas consideraciones para estar preparados para sobrellevarlos.