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Mercados Agropecuarios e Industriales
Argentina | 11-05-2019

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Peñaflor, Molinos y Moet Hennessy
Bodegas concentradas   
Después de años de crisis, el sector vitivinícola argentino quedó en menos manos y está recuperándose con exportación y precios bajos.
Revista Noticias ( Argentina )
Marcos Cicchirillo
Con un mercado interno deprimido que tal vez aceleró al mismo tiempo cambios de hábitos en el consumo de bebidas alcohólicas, las bodegas parecen que están volviendo a encontrar una salida en los mercados externos después de casi cuatro años de retrocesos. Las exportaciones durante el primer cuatrimestre de 2019 crecieron 7,5% respecto igual período del año pasado, según datos publicados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Estos datos cobran mayor relevancia si se tiene en cuenta que a nivel global el consumo de alcohol se mantuvo estable en 2018, como lo relevan los informes de la Organización Internacional de la Viña y del Vino. Sin embargo, la industria del vino es un sector aún muy atomizado comparado con otras producciones en la Argentina, donde la mayoría de las bodegas coloca todas sus botellas en el mercado interno. Por todo esto es que los distintos actores de la cadena reconocen que lentamente está produciéndose un proceso de concentración en el que no pocas pequeñas bodegas tienen el cartel de venta. Tres años de cosechas complicadas, sobrestocks, altos costos fijos, la dificultad para trasladarlos a precios y la falta de escala para salir al mundo puede acelerar el proceso, admitieron las fuentes consultadas.

En la actualidad, el 75% del mercado interno está en manos de 20 empresas y cuatro concentran la mitad de las exportaciones. La Argentina es el sexto productor de vinos del mundo y tiene a la cepa malbec como buque insignia, aunque cuenta con una amplia diversidad de opciones y calidades. En el sector están convencidos que hay mucho espacio para recuperar mercados en el exterior. Estados Unidos y China son los grandes objetivos.

Los vinos argentinos apenas representan el 2,5% del vino exportado a escala global. “Tenemos desafíos importantes, falta inversión en la generación de la marca país, más que de las bodegas", señala Francisco Do Pico, director de relaciones institucionales del grupo Peñaflor, principal exportador de la Argentina que cuenta entre sus numerosas etiquetas de vinos con Trapiche y Navarro Correas. "Los países invierten recursos públicos y privados en la construcción de estas marcas que les sirven a todos para generar una presencia estable en el tiempo. Nuestros competidores son Chile, Australia y los países europeos”, añade el ejecutivo de Peñaflor, propiedad de la familia Bemberg.

Los bodegueros destacan que también falta avanzar con la firma de más tratados de libre comercio como tienen los países competidores de la Argentina en la materia, de modo de llegar con valores más atractivos a otros mercados. La calidad de los vinos no parece ser parte de la discusión y la reciente cosecha, según los enólogos, no hace más que confirmarla.

Mendoza tiene el 85% de la superficie cultivada. Le siguen San Juan, Salta, La Rioja y Neuquén.

Las ventas de vinos argentinos en el exterior durante 2018 volvieron a ubicarse por encima de los 1.000 millones de dólares, lo que constituye una referencia histórica, al menos en la última década, para la industria. La curva comenzó a revertirse a partir de octubre pasado.

“Para 2019 estimamos que podemos crecer entre 5% y 10% en exportaciones”, proyecta Do Pico, que cree que si se modifica el esquema de retenciones y reintegros, mejorará la competitividad y las ventas externas. Pero las restricciones presupuestarias y los límites acordados con el Fondo Monetario Internacional (FMI) hacen presuponer al sector que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, no habilitará estos cambios fiscales en el corto plazo.

ADENTRO Y AFUERA.
“En las últimas décadas, la Argentina se caracterizó por tener una tradición vitivinícola heredada del Viejo Mundo, con un consumo per cápita muy elevado que hizo que las bodegas tuvieran su foco en el mercado local”, analiza Luis Massuh, director de vinos del grupo Molinos, que en los últimos años adquirió varias bodegas y tiene en el mercado las marcas Nieto Senetiner, Ruca Malen, Cadus Wines y Viña Cobos. "Hoy, si bien ha caído el consumo per cápita doméstico, el 70% del negocio se sigue concentrando en la Argentina, con lo cual es vital recuperar parte del terreno perdido, mientras se construyen nuevas oportunidades en el exterior, aprovechando la coyuntura actual que nos brinda mayor competitividad", continúa el directivo de Molinos, que pertenece a los Perez Companc.

En 2018, el mercado doméstico de vinos retrocedió 5,9%, según el INV. Algunos creen que el crecimiento de otras bebidas como la cerveza también influyó en el retroceso. De allí que varias bodegas decidieran el año pasado congelar sus precios.

“Se han trazado muchos paralelismos entre el vino y la cerveza, pero consideramos que, a diferencia de la cerveza, el mercado del vino construye su valor a partir de un minucioso trabajo de los enólogos y sus equipos en los viñedos, en los métodos de vinificación, en las decisiones de cosecha y de cortes, en definiciones de estilo que conforman la historia de cada bodega y etiqueta”, estima Massuh. "Hay muchas bodegas que lo han hecho por años, que tienen tradiciones muy instaladas y mercado ya ganado, y creemos que seguirá siendo así", prosigue el director de Molinos, que adelantó que se vienen lanzamientos de productos de la mano de inversiones realizadas en los diferentes métodos de elaboración, tales como la cofermentación de cepas en el próximo lanzamiento de la Bodega Ruca Malen.

El director general de la filial argentina de la francesa Moët Hennessy, Gustavo Perosio, confirma que tendrá novedades en breve y que apunta a pelear mayor share dentro de un mercado doméstico alicaído. “En los primeros meses del año estamos vendiendo mejor que lo que vendimos en el primer cuatrimestre de 2018, que no había sido tan mal. La realidad hoy es que los precios, comparados con otros precios son bastante competitivos. Por eso creo que la situación de Chandon es que tendrá mejor año que 2018, pero tal vez no sea así para toda la industria", continúa Perosio. "Cuando tomás números del Indec, la categoría que menos subió de precio es la de bebidas alcohólicas. Por eso, aún con pérdida de márgenes, los volúmenes mejoran respecto al año pasado", destaca el directivo del grupo dueño de Chandon.